Yo no tengo una televisión o una videocasetera, y por la gracia de Dios he sido guardado de toda forma de pornografía; pero considera a los cristianos que tienen una televisión y también cablevisión. Son más de las diez de la noche y los niños están en sus camas, y se sientan a ver una película para adultos. Ante sus propios ojos ven adultos fornicando y practicando toda clase de maldad del infierno. Tanto su espíritu como su cuerpo son capturados por eso. O podría ser este escenario: estás lejos de tu casa y nadie te conoce. Te sientes solo y un curioso impulso viene sobre ti. El enemigo de tu alma te susurra: “¡Vé esta o aquella película, sólo una vez, después puedes arrepentirte!”- Entonces tú vas a una película para adultos o de media noche. Esta es corrupta y te hace sentir sucio y pecador. ¡Sales del cine vacío! O supón que en vez de salir, simplemente le cambias a una película sucia en la habitación del cuarto del motel. ¡Ahí mismo en el cuarto el Espíritu Santo se va contristado, viendo cómo un hijo de Dios tiene sus ojos pegados a una película vil, inmunda y sensual! Y aquí está un último escenario: ¡caminando por la calle te detienes en un puesto de periódicos contemplando todas las revistas pornográficas (Play Boy, Pent House, etc.) y toda una colección de otras revistas viles! ¡Sólo mirando! Pero compras un periódico y la revista pornográfica, escondiéndola entre las páginas del periódico. Te la llevas a tu casa y la escondes, y la sacas secretamente para anhelar lo que está en las fotos. Después de un tiempo te deshaces de ella con disgusto, diciendo: “¡Nunca más! Esto es tonto, es ridículo, ¿Quién lo necesita?”
Pero hay algo todavía más serio: supón que yo camino por las calles para ir a trabajar o para ir a la iglesia o para tomar el camión o el metro, y mis ojos están codiciando, ¡siempre mirando! ¡Satanás hace alarde de la carne en todo lugar! ¡Muchos se visten, caminan y actúan como si estuvieran poseídos por demonios! Son como pornografía caminando, tentando a tus ojos. Aunque hombres y mujeres son igualmente culpables de tener ojos “codiciosos”, los hombres son probablemente más susceptibles a ello. Las esposas tienen cuidado de hacia donde ven, mientras que sus esposos cristianos voltean sus cabezas y siguen a las mujeres con sus ojos codiciosos, en los restaurantes ¡y aún en la iglesia! ¡Las esposas observan los ojos de sus esposos! Nada es más irrespetuoso para una esposa, o más degradante, que un esposo que codicia con sus ojos, ¡en su presencia!
En la ciudad todo esto se intensifica por el evidente número de personas, la propaganda sensual y la forma en que se visten los inicuos. Años atrás, aquí en Nueva York, ¡las mujeres usaban vestidos hasta el piso! Ellas eran modestas (recatadas), todavía sentían vergüenza. Era vergonzoso aún dejarse ver el tobillo. ¡Hoy en día muchas mujeres se visten como prostitutas que rondan en busca de su presa! Aún hace cincuenta años, la mayoría de ellas habrían sido llevada por patrullas de policía, cubiertas con chamarras y, ¡acusadas de exposición indecente! Puedes estar seguro de que las tentaciones se pondrán peores entre más nos acerquemos al fin de este siglo. Va a ser algo terrible.
La pregunta es: ¿por qué un verdadero hijo de Dios pondría sus ojos en tan inicua obscenidad? Sabemos que la codicia de los ojos es una de las batallas más grandes que están siendo peleadas por los cristianos hoy en día. Me tocó ver a un hombre que cargaba su Biblia en la esquina de las calles 68 y Broadway. Al pasar junto a él una mujer que traía puesta una mini-falda, cruzó la calle, mirando hacia atrás todo el tiempo, arriesgando su vida por el tráfico. ¡Qué terrible parecía aquello! La Biblia se veía fuera de lugar. Esta es una batalla que está siendo peleada por ministros, licenciados, doctores, políticos, gente de todo tipo de vida y de cada nacionalidad. Existen miles que dan rienda suelta a esto secretamente, y quisieran que nunca nadie lo supiera, y otros miles caen en esto sólo de vez en cuando. Pero esto ejerce dominio sobre ellos y parecen no poder ser completamente libres.
Yo quiero hablarles aquí solamente a aquellos quienes buscan agradar al Señor y caminar en santidad. ¿Por qué existe esta atracción perversa? ¿Por qué algunos siguen haciéndolo? ¿Por qué los ojos codiciosos? Isaías habló de las hijas de Sión que tenían “ojos desvergonzados” u ojos desviados y codiciosos: “… las hijas de Sión se ensoberbecen, y andan con cuello erguido y con ojos desvergonzados; cuando andan van danzando, y haciendo son con los pies…” (Is. 3:16). David oró: “Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; avívame en tu camino” (Sal. 119:37). “No pondré delante de mis ojos cosa injusta…” (Sal. 101:3). Proverbios 4:25 dice: “Tus ojos miren lo recto, y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante”. ¿Por qué no mantenemos nuestros ojos mirando lo recto, lo puro y hacia adelante?
Los ojos codiciosos están relacionados con un corazón trastornado e insatisfecho
No estamos reconociendo que el problema del ojo refleja un problema del corazón aún más profundo. Dios tiene que llevarnos a ver que algo no está todavía restaurado en nuestros corazones, que existe una raíz cau-sante de tener ojos codiciosos y lujuriosos.“Y sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida” (Prov. 4:23). No estamos tomando este asunto tan seriamente como Jesús lo hace. Él hace de este problema con el ojo un tema de vida o muerte. No es algo que se quita con el tiempo. Por el contrario, es algo con lo que se debe tratar en el temor de Dios, decisiva y despiadadamente. Debemos reconocer que Jesús dijo que nos podría enviar al infierno si no tratamos con esto de una vez por todas. ¡Jesús dijo que un ojo perverso debe ser sacado!
Déjenme decirles cómo surgió este mensaje. Anteriormente mencioné que vi a un hombre mirando a una mujer con minifalda, y qué mal me sentí por él. De hecho, yo pensé: “¡Eres un hombre sucio!”, pero el Espíritu de Dios me reprendió amorosamente diciendo: “Él es tu espejo. ¡Tú has estado haciendo lo mismo! Tal vez no con una Biblia en la mano, pero tú no has estado guardando tus ojos como debieras”. En aquella noche y hasta este mismo momento el Espíritu Santo puso un temor santo en mí, previniéndome de que lo que yo miro es un asunto muy serio para con el Señor. No es un rollo legalista de esclavitud. Es la vida y la muerte. Es imposible tener un corazón puro y tener ojos indisciplinados. La lascivia del ojo es una extensión de la lascivia que hay en el corazón.
La Biblia dice que hay algunos “... quienes aún mientras comen con vosotros... tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar...” (2 Pe. 2:13-14). Ellos vienen a la casa de Dios a comer con nosotros. Escuchan y disfrutan la Palabra, pero están llenos de lujuria. Esto involucra tanto a mujeres como a hombres. Ellos pretenden desear a Cristo. Dicen todas las palabras correctas, pero tienen una cosa predominante en sus mentes. Ellos están locos por las mujeres y ellas enajenadas por los hombres, ¡con ojos codiciosos! Yo he tenido a muchos de estos que vienen a mí por oración, diciendo: “No puedo aguantarlo, algo viene sobre mí. ¡La lujuria me arrasa! ¡Tiene que ser algo demoníaco!” Un ministro que fue sorprendido con ocho mujeres en su iglesia me dijo: “Todo comenzó cuando yo tenía quince años con la empleada doméstica en nuestra casa. Luego se hizo un hábito y yo no veía nada malo en hacerlo”.
En todos estos casos, es la carne, no los demonios, reinando. “Sabe el Señor... reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio; y mayormente a aquellos que, siguiendo la carne andan en concupiscencia e inmundicia… atrevidos…” (2 Pe. 2:9-10). Pedro dice: “… tienen el corazón habituado a la codicia…” (2 Pe. 2:14). La palabra “habituado” ¡tiene que ver con la desnudez! Ellos han sido obsesionados con la desnudez. Ellos lo codiciaron, lo practicaron, ¡siguieron la concupiscencia con sus ojos! Pedro dice de ellos: “El perro vuelve a su vómito y la puerca lavada a revolcarse en el cieno” (2 Pe. 2:22). Estos son halagadores que andan al acecho. ¿Qué título tienen? ¡Embusteros internacionales! ¡Tienen todas las respuestas correctas! “Pues hablando palabras infladas y vanas, seducen con concupiscencias de la carne y disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error” (2 Pe. 2:18). Esta es una de las advertencias más fuertes y significativas en la Palabra de Dios para la Iglesia hoy en día.
Para todos ustedes que han escapado de los falsos maestros, que han salido del error y han escapado limpiamente de doctrinas de demonios, que han escapado de la corrupción de una iglesia o de un líder que era falso, estén atentos a otra trampa: un seductor retumbante, “espiritual”, y de lenguaje hipócrita enviado a ti por el diablo, justamente cuando estás más vulnerable. ¡A todas las mujeres casadas: escuchen este mensaje! Si tú has despertado espiritualmente y tienes hambre de Dios, si te has vuelto y ahora no quieres otra cosa más que a Cristo, pero tu matrimonio no es lo que debiera ser, si hay confusión y problemas, si las cosas se han vuelto amargas y él no comparte tus anhelos más profundos, si están creciendo separados: ¡ten cuidado! El diablo va a estar poniendo justo en tu camino a un hombre que parecerá tan espiritual, tan sabio, tan comprensivo. Este hombre pareciera que lee tu mente. ¡Él va a hablar como nadie que tú hayas escuchado jamás! ¡Va a ser altilocuente y agradable a tu vanidad! Tu esposo va a parecer muy insípido en comparación.
Había un ministro en Canadá que conoció a una “profetisa”. ¡Cómo profetizaba! Diciéndole que su ministerio sacudiría a las naciones. Ella podía ver a través de él y entenderlo. Comparada a esta mujer, su esposa era “materialista y poco espiritual”, decía él. Ellos terminaron en una aventura con la mujer profetizando todo el tiempo, diciendo: “Así dice el Señor…” ¡Mientras cometían fornicación! Otro hombre y su esposa que ahora asisten a la iglesia de “Times Square” habían pertenecido a una comunidad que hacía mucho énfasis en el pastoreo, en donde a él se le había dicho que no estaba espiritualmente a tono con ella. El grupo forzó a la esposa a divorciarse del esposo, y luego le trajeron a otro hombre (un espectro espiritual), para que se casara con ella.
Siervos del pecado
“Les prometen libertad y son ellos mismos esclavos de corrupción…” (2 Pe. 2:19). ¡Escuchen la advertencia del apóstol! ¡Cuídense! Estos, quienes tienen ojos llenos de adulterio, pue-den identificar a los que están atribulados. Te ofrecen una mano bondadosa o te llaman, diciéndote: “Tengo carga por ti, el Señor me despertó y me habló de ti. Tengo un buen oído. Dime todo lo que te sucede”. Si tú estás casado o casada, y estás en el teléfono (o en persona) descargando tu corazón con alguien que no es tu pareja, ¡entonces estás pecando y jugando con fuego! Tú estás en la mismísima trampa de la que Pedro nos advierte.
Aquí está una palabra para solteros. Si tú estás buscando a Dios y dispuesto a seguir a Cristo a cualquier costo, tú vas a ser un blanco para Satanás. Él va a enviarte a tu camino a alguien que tenga lo que yo llamo “religión de luna de miel”; esto es: ¡una plática lo suficien-temente espiritual y dulce como para llevarte al altar! Una joven esposa confesó: “¡Él sonaba tan espiritual! Todo lo que hablaba era acerca del Señor. Me dijo que Cristo era todo para él, pero el día que nos casamos, él cambió”. ¡No! Él no cambió. Sus verdaderas intenciones tan solo salieron a la luz. Ella recuerda que todo el tiempo que fueron novios tuvo una lengua espiritual, pero manos pegajosas. ¡Esa es la prueba. Niégale sus pasiones animales y verás qué tan espiritual es!.
Otros rehúsan permitir que sus ojos ofendan a Cristo en ellos
Hay una escritura que me ha dado proble-mas durante años: “Si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno” (Mt. 5:29). Esta es una persona que está bajo el absoluto señorío de Cristo. Si la carne o el yo estuvieran en el trono, ¿qué nos podría ofender?, mas debido a que Cristo gobierna en supremacía, entonces los ojos ofenden, cualquier cosa diferente de Cristo ¡se vuelve ofensiva! Estas palabras de Jesús nos muestran que tan seriamente toma este asunto de los ojos codiciosos. Él también menciona el mismo mensaje nuevamente en Mateo 18. ¡Dos veces en un libro! Si Cristo gobierna y reina en tu corazón, tú vas a experimentar su contristamiento ¡cada vez que miras persistentemente a cualquier hombre o mujer, o ves una revista pornográfica, o te sientas y ves, aunque sea cinco minutos, una película inmunda, o compras o rentas una película atrevida! ¡Tu espíritu clamará: “Oh, Señor, ¡te estoy ofendiendo con mis ojos!”.
“Si tu ojo derecho te es ocasión de caer...” ¿Por qué Jesús habla del ojo derecho? ¿No puede tu ojo izquierdo ver lo mismo? El ojo derecho representa autoridad. Cristo se sienta a la diestra del Padre. Puesto que Dios es Espíritu, no puede haber literalmente una mano derecha o izquierda. Por el contrario, representa la posición soberana de autoridad de nuestro Señor. De esta manera tu ojo derecho es cualquier pasión que ha asumido poder o autoridad abrumadora en tu cuerpo. Los pecados del ojo derecho son aquellos que tienen raíces, aquellos que fácilmente nos acosan. Este se vuelve el ojo derecho de la carne, el ojo dominante cuando se cede al pecado como “instrumentos de iniquidad...” (Rom. 6:13).
Para algunos es un dominante ojo derecho de fantasía. Este es el curso de los matrimonios: esposos o esposas soñando despiertos en algo mejor; con un ojo inicuo que está ciego a la realidad y enfocado en alguna fantasía. ¡Ellos no pueden creer que Dios haga un mila-gro de sanidad, porque viven con una visión falsa de que en algún lugar hay un hombre o una mujer perfectos! Hace algunos años yo estaba en un programa de televisión con un comediante que se había casado más de ocho veces y estaba a punto de casarse otra vez. Yo le dije: “Creo que acabo de conocer al hombre más triste en los Estados Unidos”. Más tarde, él confesó: “¡Ocho mujeres no pudieron haber estado equivocadas! Yo esperaba que ellas me trajeran felicidad. Estuve casado con una de ellas tan sólo una semana”. Puesto que ninguna podía hacerlo feliz, él podía irse. Si tú eres uno de los que sueñan despiertos, ¡necesitas un poco de colirio del Espíritu Santo en tu ojo para limpiar tu visión! Esas fantasías pueden destruir lo que queda de tu matrimonio.
Jesús dijo: “Sácalo y échalo de ti!”. Él está diciendo simple y llanamente: “¡Es suficiente, déjalo ya, no más! ¡No más fantasías perversas! ¡No más revistas y películas sucias! ¡No más ojos codiciosos! ¡Desecha ese ojo derecho! No dejes que esa pasión tenga ningún dominio. ¡Saca esa codicia de tu corazón! Cristo no te da una excusa; Él simplemente dice: déjalo o piérdete “…pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno”. Tú puedes orar, llorar por misericordia, rogar por gracia, excusarlo como debilidad, rogar desamparadamente, y aún decirle que es el trabajo de Dios y no el tuyo. Pero Jesús dice: “¡Sácalo tú, tú échalo de ti!” A nosotros no se nos mandaría a hacer algo imposible; tiene que ser posible, porque Él nos dijo que lo hiciéramos. Pero nosotros simplemente no queremos batallar contra el pecado. Por el contrario, nos plantamos enfrente de una película de la televisión, nos volvemos a algo vil, y oramos: “Dios, ¿Dónde está tu poder? ¡Libérame!” Caminamos a un puesto de revistas, tomamos una revista pornográfica , y decimos en voz baja: “Señor, ¿Dónde estás tú?”.
Escucha la advertencia de Cristo: “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mt. 5:28). La mayoría de las personas estarían de acuerdo en que una aventura secreta rompe la confianza y arruina el matrimonio, y que fuera de la gracia de Dios nunca será lo mismo. Pero el mirar literatura pornográfica, ya sea el hombre o la mujer, y codiciar las imágenes, tienen el mismo efecto. ¡Tú eres igual de infiel! Sería lo mismo que haber estado físicamente con una prostituta. Tu adulterio mental destruirá tu relación con tu esposa. Esto hiere a los matrimonios, porque el esposo o la esposa no pueden ser igual a lo que tú viste. El diablo dice: “¡Él o ella es demasiado gordo! ¡Mira con lo que estás casado!” Las comparaciones se hacen, y lo que tú tienes ¡parece muy lejano de tu fantasía! Ahora tú miras, tus ojos codician, porque él o ella no te pueden satisfacer. Satanás ha contaminado tu mente, haciéndote sentir engañado.
En el tema de la masturbación, aún los escritores cristianos han escrito que es un medio legítimo de aliviar la tensión, que esto no es fornicación. Los cristianos solteros de ahora no consideran que entregarse a ello sea pecado, siempre y cuando todo se quede en la mente. Pero la Palabra de Dios lo llama autoindulgencia. Pablo, un hombre soltero dijo: “Sino que golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eli-minado” (1 Co. 9:27). Pablo dijo: “… mas yo no me dejaré dominar de ninguna” (1 Co. 6:12).
El peligro para los solteros, así como para los casados es que estas pasiones y hábitos empiezan a controlar y a tomar poder sobre el cuerpo. “Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo, mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Co. 6:18-20).
¿Puede Dios guardar a los solteros puros? ¿Puede darles ojos puros? “Y aquel que es poderoso para guardaros sin caída y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría…” (Jud. 24). A la mujer soltera o divorciada Dios le dice: “No temas, pues no serás confundida; no te avergüences, porque no serás afrentada, sino que te olvidarás de la vergüenza de tu juventud, y de la afrenta de tu viudez no tendrás más memoria. Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado. Porque como a mujer abandonada y triste de espíritu te llamó Jehová, y como a la esposa de la juventud que es repudiada dijo el Dios tuyo” (Is. 54:4-6). Para los hombres jóvenes David dice por el Espíritu Santo: “Mi porción es Jehová” (Sal. 119:57).
¡Si la cosa inmunda en la que tu ojo se enfoca no es quitada, todo dentro de ti se vuelve perverso!
“La lámpara del cuerpo es el ojo; cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es maligno, también tu cuerpo está en tinieblas. Mira pues, no suceda que la luz que en ti hay, sea tinieblas” (Lc. 11:34-35).
Había un artículo en un periódico dominical reciente que ilustra apropiadamente estos versículos. Tenía que ver con una estrella de cine que se enamoró de su compañero de actuación. Pero esto no era recíproco. Él era amable con ella y ella malinterpretó esto como amor. Él, de hecho, tenía otra novia. Ella estaba tan obsesionada con él que perdió todo raciocinio y le mandó una muñeca desfigurada, dejándola en el escalón de la entrada de su casa; acosándolo por teléfono y con cartas. La policía se la llevó para interrogarla. ¡Esto destruyó su vida!
Esto es lo que la Palabra está hablando. Esa cosa perversa que el ojo no quiere dejar, se convierte en una obsesión. Empieza a tomar control. Todo el sentido común se va, gente inteligente empieza a hacer cosas tontas y peligrosas. La mente, cuerpo, alma y espíritu se llenan de perversa oscuridad.
Una mujer joven me dijo de cómo su amor por un hombre joven la estaba destruyendo. Ella sentía que estaba perdiendo su mente, siempre fantaseando acerca de lo que sería su vida con él. Yo hablé con él, y estaba sorprendido: “Yo en ninguna ocasión le he dado una razón para que piense que la amo. ¡Nunca hemos salido! Me la he encontrado en dos ocasiones”. Ella está ahora, al borde del suicidio, obsesionada con él, y él está herido, porque no fue su culpa. ¡Fue el ojo perverso de ella!
¿Por qué es Cristo tan insistente, tan exigente, en que esta cosa inmunda sea quitada, terminada y desechada? Porque Él conoce la horrible confusión y oscuridad que esto trae consigo. Todo lo que tú hagas estará contaminado con inmundicia. No vas a poder escuchar la voz de Dios. La luz que tú pienses que hay en ti, será oscuridad. Horribles pensamientos inicuos entrarán en tu mente. Vas a ser capaz de mentir, hacer trampa, disimular, ¡llamando a lo malo bueno y pervirtiéndote en todos tus caminos! Tú dices: “Sí hay algo que domina a mis ojos. Yo tengo mi ojo en alguien o en algo. Pero no puedo detenerme. No puedo dejarlo”. Jesús no dijo que sería fácil; pero sí que sería posible. “...mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que ser echado en el fuego eterno” (Mt. 18:8). Esto puede significar que tú termines acongojado o emocionalmente cojo. ¡Pero es una de dos, eso o el infierno! Sí, puede ser como si murieras. Algo va a morir en ti, pero se tiene que ir o arruinará tu alma.
Yo leí un sermón de un predicador famoso aquí en Nueva York, dado en una catedral al norte de la ciudad. Él dijo: “No suprimas esos sentimientos profundos. Abandónate, entrégate a ellos, de otra forma vas a destruir tu personalidad”. ¡Ese predicador va a encontrarse cara a cara con un ejército de almas condenadas en el infierno que no lo van a dejar descansar por toda la eternidad, por haberles mentido!
Jesús dijo: ¡Sácalo, échalo de ti!
¿Hay otra oportunidad para mí? | Luis Palau
Hace varios años, durante una de nuestras campañas, estábamos con nuestro programa de televisión. Durante dicho programa contesto preguntas en vivo a las personas que me llaman por teléfono al canal de televisión. Llamó una jovencita, hija de un juez de alta posición.
La muchacha tenía 21 años, y tres años atrás había descubierto que su padre tenía un enriedo amoroso con una compañera de colegio suya. El padre había hecho abandono del hogar para irse a vivir con esta "ex compañera", y la familia toda estaba sumida en profunda tristeza.
Queriendo vengarse de su padre, la chica había arruinado su vida, comportamiento que a la madre no importó demasiado. La joven se fue de su país, consiguió trabajo en una compañía de aviación, se dejó seducir por un médico casado, y empezó a vivir una vida disipada e inmoral.
Cuando llamó a nuestro programa de televisión, la muchacha dijo: "He hecho cosas feas que no quiero recordar, pero ahora quiero recibir a Cristo en mi corazón y empezar mi vida de nuevo, ¿puedo hacerlo?" "Claro que sí", le contesté. "¿Por qué no viene mañana al canal y te diremos cómo hacerlo?" La chica replicó: "No, quiero hacerlo ahora mismo, aquí en mi casa y por teléfono. Quiero que Cristo entre en mi corazón y me limpie y me de una vida nueva".
Fue entonces que allí, frente a las cámaras de televisión, ella en su casa y yo en el canal, la guié a recibir a Cristo. Para mí fue una experiencia conmovedora, y para ella fue el comienzo de una nueva etapa, una etapa de transformación profunda por el poder de Cristo.
Todo joven o señorita que haya caído, fracasado, que haya empezado mal, puede tener un nuevo comienzo, una nueva vida con Cristo en el corazón.
Enredado con el Espiritismo
Lo que he hecho ha sido para ayudar a otras personas. Sé que aún creo en Dios, pero estoy empezando a preguntarme si lo que hago está bien".
Respuestas:
He descubierto que muchas personas, como pasa con usted, están interesadas, y hasta cierto punto activas en el espiritismo, la magia negra y el ocultismo. Los investigadores han señalado que muchos adultos en particular, creen en fenómenos sobrenaturales tales como la percepción extrasensorial, la astrología, la clarividencia o la brujería.
Me resulta muy interesante que a pesar de todo nuestro progreso científico, hoy más que nunca la gente se esté volviendo hacia el espiritismo. Me parece de lo más extraño que las personas rehúsen aceptar el nacimiento virginal de Jesucristo al tiempo que creen en los OVNIS y prestan toda su atención a la parapsicología.
Usted me escribió después de haber tratado de ayudar a otros metiéndose en tales actividades, y sin embargo, confiesa que se está empezando a preguntar si lo que hace es correcto.
Le felicito por querer servir a los demás, pero también déjeme advertirle lo siguiente: Si no deja por completo las actividades dentro del ocultismo, terminará sirviendo a los deseos del rey de las tinieblas, Satanás mismo.
La Biblia habla sobre la luz y la oscuridad, lo correcto y lo incorrecto, y es muy clara cuando dice que el mundo está dividido en dos bandos: Dios o el
diablo; lo que está bien o lo que está mal; la luz o la oscuridad.
En un bando está Dios, en el otro el "dios" de este mundo, Satanás. Sólo hay dos opciones: o bien servimos al diablo o al Señor, pero todos tenemos que servir a alguien. En su caso particular, aunque diga creer en Dios inconscientemente está sirviendo a Satanás. Recuerde que aun los demonios creen en Dios, y tiemblan (Santiago 2:19).
No es suficiente con tener fe en Dios, como usted dice tenerla. Debe entregar su vida a Cristo. "Dios vino a destruir las obras del diablo" (1Juan 3:8). La Biblia dice: "Sométanse humildemente a Dios, resistan al diablo y huirá de ustedes" (Santiago 4:7). Es así como usted podrá conocer a Dios en forma personal, será rescatado del dominio de la oscuridad y traído al reino de la luz (Colosenses 1:12,13).
Una vez que le entregue su vida a Cristo, deje todo lo que tenga que ver con el espiritismo (ver Hechos 19:18,19) y comience a leer la Biblia y a obedecerla. De esa manera será limpiado de maldad y caminará en la luz de Dios.
No seas dinosaurio !!!
Hace unos 65 millones de años que los dinosaurios dejaron de vivir. Hay muchas versiones de por qué se extinguieron. Algunos científicos dicen que su vida fue desapareciendo debido a los efectos del impacto de un asteroide en la península de Yucatán, México. La caída del inmenso asteroide habría causado cambios químicos en la atmósfera de la tierra y estos habrían ocasionado un sin número de tormentas, lluvias ácidas, fuegos y vientos extremos que habrían probado ser demasiado fuertes y difíciles de sobrevivir para los dinosaurios. Lo cierto es que aunque la comunidad científica no se pone de acuerdo si en verdad hubo o no un súper asteroide, casi todos están de acuerdo en que los dinosaurios no supieron adaptarse a los cambios de circunstancias que les tocó al irse desarrollando su vida. Fuerte actividad volcánica, aluviones de lodo e increíbles lluvias sulfúricas que fueron quemando la vegetación y por ende arruinando la base de la cadena alimenticia de aquel entonces se hicieron cosa de todos los días y los dinosaurios empezaron a morir de hambre. Algunos dicen que al ir envejeciendo los dinosaurios se hacían demasiado pesados para escapar de fuegos o inundaciones de lava, requerían demasiado alimento en medio de tanta escasez o hasta que eran demasiado torpes para cazar animales más pequeños. Por todo esto otras especies sobrevivieron a estas crisis del planeta y los dinosaurios no.
Los científicos explican que todavía hoy la vida animal y vegetal en el mundo está sujeta a una regla que se llama "La supervivencia del más apto". La supervivencia del más apto es una ley que dice que aquel individuo que mejor se va adaptando al desarrollo de las circunstancias a su alrededor es aquel que sobrevive y aquel que no se adapta empieza a correr peligro de extinción. Los más aptos son los que no están desprevenidos de los peligros y estás lo suficientemente fuertes como para resistir ciertas circunstancias amenazantes.
¿Que me quieres decir?
Yo creo que la ley de la supervivencia del más apto también funciona en la vida espiritual. Si no resistimos a las tentaciones, si nos conformamos con parecer buenos y conservar una vida religiosa exterior que calle bocas pero que no nos siga transformando recurrentemente a la imagen de Cristo, pronto vamos a ser dinosaurios espirituales.
Serios problemas
Si no estamos lo suficientemente fuertes en el Señor nuestras vidas espirituales van a estar en serios problemas cuando exploten volcanes de problemas a nuestro alrededor o lluvias de crisis y desilusiones inunden nuestros pensamientos. Ahí se va a ver si sobrevivimos o si nos extinguimos. Si nos adaptamos a seguir creciendo aún en medio de circunstancias negativas o si cedemos y nada más nos hacemos victimas de los cambios a nuestro alrededor.
No creas todo lo que oyes
Tal vez ya hayas escuchado la historia de dos ranas que estaban nadando en una gran caldera de agua. Una de ellas dijo: "¿No está el agua rica y tibia?"
"Sí –dijo la otra–, está de lujo. Flotemos aquí para siempre!"
Y así las dos ranas acostadas se relajaron, no dándose cuenta de que el fuego había sido encendido bajo la olla y que poco a poco el agua se estaba calentando y calentando. Antes de que supieran lo que estaba pasando, estaban completamente cocidas y listas para convertirse en almuerzo.
Por supuesto que esto solo es una historia medio loca. Pero algo muy similar sucedió a una pareja que estaba en su tina con agua caliente. De alguna manera, el calor fue puesto más alto y ninguno de ellos se dio cuenta de que el agua estaba calentándose de manera peligrosa.
Ambos fueron hallados muertos, ¡cocidos en su propia bañera! Ranas o personas son cocinadas sin saberlo. ¿Qué onda?
Una bañera caliente llamada "El Sistema"
Vivimos en una sociedad secular que yo llamo "El Sistema". En muchas formas El Sistema es como una tina de agua que está sobrecalentándose. Estamos siendo lentamente cocidos en un tipo de agua que parece muy cómoda, pero que nos está matando espiritualmente.
Veinticuatro horas al día El Sistema nos bombardea incesantemente con un mensaje: "Vive y disfruta del placer, esto es vida." Hicimos una canción para describir lo que está pasando en un mundo que está "Engañado por el Sonido" (Wired for Sound):
Los sonidos del mundo están viniendo como una marea... que lava el cerebro –un estado mental–. No hay contienda cuando el ruido ha terminado... Y así deja que el ciego guíe al ciego.
Esta es una buena y exacta descripción del mundo en que vivimos. Con un simple botón podemos cambiar el canal y ver cualquier clase de entretenimiento que queramos.
Es perfectamente natural juzgar un disco, un programa de TV o un video dependiendo de si este nos gusta o no, pero no siempre es fácil saber si es bueno o malo. Algunas cosas obviamente vienen directamente del abismo, pero muchas otras cosas son una mezcla de lo bueno, lo no tan bueno y lo que es "difícil de decir".
Una cosa es segura: mucho de lo que hay en la TV, en la radio, en los discos y en el cine es muy atractivo. Las personas que trabajan en estos medios tienen carisma y poder más allá de la imaginación. Pueden iniciar estilos, cambiar opiniones públicas y hasta elegir presidentes.
Ellos influencian a miles de personas simplemente cantando una canción, grabando un disco o apareciendo en un programa o entrevista.
¿Quién está realmente bien?
El coro de Engañado por el Sonido enfoca una idea crucial: Hoy en día todos pueden ser unos expertos o una autoridad. ¿Cuál es la verdad? ¿Qué está bien?
¿Quién tiene las respuestas? Vivimos en un mundo donde toda verdad es relativa; es decir: "Mi verdad o lo que yo pienso que es correcto es tan bueno como lo que tú pienses, siempre y cuando me funcione". No hay una verdad final o absoluta.
"La palabra en boca es la consejera... No hay necesidad de prueba... En un mundo que está embotado por el sonido... La lengua se convierte en poderosa espada... que pelea por la verdad... En un mundo que está embotado por el sonido."
En la canción "Engañado por el sonido" estamos diciendo que nada es relativo. Una opinión no es necesariamente tan buena como otra.
Claro que todos tienen derecho a tener sus propias opiniones, y en ese sentido las ideas de una persona merecen tanto respeto como las de otra. Pero eso no significa que las opiniones de todos sean correctas, saludables o dignas de confianza. ¿Cómo, entonces, puedes decidir? ¿Qué parámetro puedes usar? Creo que debes usar una opinión muy especial que es más contable, mejor y más precisa que todas las otras que el mundo puede ofrecerte.
Estoy hablando de la opinión de Dios. Él es el creador del mundo, y Él envió a su Hijo a redimir al mundo del pecado. La verdad de Dios no es relativa a nada. Su verdad es absoluta.
Pero Dios no dicta o impone su verdad a nadie. Eres libre de escoger creer lo que tú quieras. Puedes escuchar los sonidos diseñados para servir a Dios, o puedes escuchar los sonidos diseñados para servir a Satanás.
A esto se refiere Pablo, cuando escribe a los cristianos del primer siglo: "Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra fuerzas espirituales de maldad en las regiones celestes" (Efesios 6:12).
La razón por la que El Sistema es capaz de cocinarnos lentamente es porque Satanás está a cargo de este mundo (Efesios 2:2).
Fue ascendido a "gobernante" del mundo cuando Adán y Eva pecaron. Es por eso que Dios envió a su Hijo para abrir nuestros ojos y volvernos de las tinieblas a la luz (Hechos 26:18).
Antes de la "noche de cambio" en mi departamento en Nashville, yo sabía la diferencia entre tinieblas y luz, pero estaba jugando entre las sombras, tratando de alabar a Dios y coqueteando con El Sistema. Estaba "engañado por el sonido"; sí, mis cables estaban completamente cruzados.
Esto me hizo tan miserable que no pude soportarlo, por lo que me arrepentí y pedí a Dios que me perdonara.
Sé que "arrepentirse" es una palabra ya pasada de moda, pero es necesario tomarla más en serio; especialmente cuando El Sistema tiene tantas atracciones que pueden llegar a ensuciar nuestra vida.
Es muy importante hacer notar la diferencia entre el sentirse mal y miserable con remordimiento a causa del pecado, y el decidirte a apartarte de lo que has estado haciendo e ir en una nueva dirección. La palabra que la Biblia usa para arrepentimiento significa literalmente "cambiar tu mente", y eso es exactamente lo que yo decidí hacer aquella noche cuando me rendí y le pedí a Dios que Él tomara las riendas de mi vida.
Dios, por favor renueva mi mente
Yo no saqué de repente una Biblia a la mañana siguiente y leí Romanos 12, ni me lo aprendí de memoria, pero comencé a intentar vivir de acuerdo con lo que allí dice: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para quecomprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta (Romanos 12:1-2).
Yo realmente deseaba lo que Pablo describe en el versículo 2. El Mundo (El Sistema) me había estado moldeando dentro de su mismo molde –y también cociéndome en su propia bañera caliente– pero yo quería que Dios hiciera algo en mi mente y la renovara de acuerdo a su voluntad.
Es chistoso, pero cuando decides cambiar, las cosas a tu alrededor cambian también. Sé que lo que voy a decirte suena como un cuento de hadas, pero es verdad.
El mismo día en que volví a empezar, después de haberme arrepentido, visité la compañía "Paragon" para ver cómo iba todo.
Cualquier canción que componía se las llevaba y solo habían editado dos o tres de mis canciones hasta entonces. Les gustaban mis canciones pero me decían lo más amablemente que podían que mis letras no llegarían muy lejos. Cuando fui a "Paragon" ese día, Randy Cox, el editor, me dijo: "Hey, quiero hablar contigo. Un grupo llamado 'Higher Ground' (Tierra Alta) necesita un pianista. ¿Por qué no lo consideras?"
Así que conocí a los miembros de "Higher Ground". Ellos daban conciertos por todas las provincias del sur de los Estados Unidos. Me ofrecieron 125 dólares a la semana por tocar el piano, los teclados y cantar un poco, así que acepté el trabajo.
Comenzó la gira, y estuve con el grupo por nueve meses. ¡Fue un tiempo increíble!
Comencé a leer la Biblia y a tener devocionales con el grupo y con la gente que conocíamos en donde tocábamos. Nosotros no solo los ministramos, sino que muchas veces eran ellos los que nos ministraban a nosotros.
Me adapté
Esos nueve meses encierran algunos de los mejores recuerdos de mi vida. Indudablemente que era el lugar donde necesitaba estar. Necesitaba ese apoyo de cristianos maduros que me ayudaran a mantenerme en línea y a convertirme en lo que las Escrituras llaman: "Una persona nueva y diferente con una renovación en todo lo que hace y piensa" (Romanos 12:2).
Con el tiempo, dejé el grupo "Higher Ground" y me fui a escribir canciones y a grabar discos, siempre teniendo en mente el querer comunicar el mensaje de Romanos 12:2. Más adelante nos dimos cuenta de que ciertos cantantes y artistas de rock secular han sido el tipo de consejeros inadecuados para millones de jóvenes, y que simplemente a través de lo que dicen convencen a los jóvenes acerca de una manera determinada de vivir.
Sabemos que a muchos de ustedes se les ha pedido que crean muchas mentiras. Esas lenguas son espadas poderosas que están luchando contra la verdad de Dios a cualquier costo. Como "Engañado por el Sonido" dice: Escogiendo creer en lo que es difícil dejar en lugar de dejarlo... Nunca investigando, solo aceptando... Alimenta la mente lo suficiente para adaptarte... Rascando todavía superficialmente sin profundizar más.
Satanás nunca quiere que profundicemos más allá de: "¿Me hace sentir bien? ¿Me divierte? ¿Me ayuda a olvidar mis presiones y problemas por un rato?"
Si estas son las únicas preguntas que nos hacemos, es fácil ser adormecidos para pensar que El Sistema es la manera sofisticada de vivir. 0 puedes cometer el error que yo cometí tratando de "servir a ambos lados".
Puedes intentar decir las cosas correctas para la gente de la iglesia y por el otro lado las cosas correctas para la gente del mundo secular que prefiere vivir bajo El Sistema.
Yo me engañé un tiempo, y casi destruí mi vida. Pero empecé a cuestionarme cada día más, comencé a excavar más profundamente en quién era yo realmente y quién era Dios realmente para mí. ¿A quién estaba tratando de complacer: a un cierto grupo de personas o a Él?
Complácelo a Él, complácete a ti mismo
Es chistoso, sin embargo, si tú lo complaces no solo te complacerás a ti mismo, sino también a toda la gente que Dios ha puesto en tu vida para tu bien. Si usas la sabiduría de Dios y sus principios para pensar en ti, puedes ofender a algunas personas, incluso puedes perder a algunos de tus amigos.
Pero, (como los deseos sexuales, el deseo de poseer todo lo que ves, y el orgullo que viene de las riquezas y de ser importante)? (1 Juan 2:16).
Me han criticado por ser parte de la escena del "rock & roll", lo cual, según creen algunos cristianos bien intencionados, nos pone automáticamente "del lado del diablo". Yo lamento que crean esto, pero nosotros sabemos del lado que estamos realmente, y definitivamente no es el de Satanás.
Cada semana recibo cartas y llamadas telefónicas de jóvenes que me dicen: "Me salvaste la vida... Me pusiste de regreso en el camino del Señor... Tus canciones me motivaron a dejar las drogas... Siento a Dios cerca otra vez."
Queremos hacer una diferencia para Dios
No te comparto esto contigo para hacer una especie de viaje ególatra; quiero compartirte un poco de la dramática diferencia que Dios está haciendo en muchas vidas. Nadie puede decirme que la música que canto es del diablo, cuando ves la vida de alguien cambiar para bien. El diablo está solamente interesado en cambiar la vida de las personas para mal. Y esto puedo asegurártelo.
Queremos dar una alternativa a cualquiera que está dispuesto a conectarse a un sonido que es para bien y para lo positivo. Como dice "Engañado por el Sonido": La Sabiduría de la página Sagrada es evitada e ignorada. Queremos que la música lleve a que la gente vuelva a las Páginas Sagradas de la Escritura, y deje a Dios cambiar sus vidas.
Antes de que Jesús dejara este mundo, prometió enviar al Consolador –El Espíritu Santo– quien nos enseñaría todas las cosas y nos guiaría a toda la verdad (Juan 14:26; 16:13). Cuando cambias tu vida a la sabiduría de Dios conforme a las Sagradas Escrituras, el Espíritu Santo renovará tu vida desde el interior.
Si eres como yo, necesitas esos tiempos de refrigerio a menudo. Necesitas alejarte del mundo que está "Engañado por el Sonido" –el teléfono, la TV, los audífonos, la radio, etc.– y solo pasar tiempo con Él. Él es la respuesta al ruido y las distracciones.
¿Quieres el tipo de autoestima que pueda decir "No" al Sistema? Entonces comienza a tomar control de los sonidos que están bombardeando tu mente. El mundo está engañado por el sonido, tú estás en control del encendido y del volumen.
No escuches y veas todo. No creas todo lo que ves y escuchas. Pruébalo con la sabiduría de Dios y conviértete en una persona nueva y diferente.
Preparándose para el matrimonio
Algunos creen que las relaciones entre hombres y mujeres no se dan al azar o por la tan mencionada "química", "cupido", "atracción magnética", determinaciones del destino y/o a través de cualquier otra explicación popular. Es decir que en principio hay razones psicosociales flexibles de porque se elige (o de como se elige) la persona que tiene la probabilidad de ser un(a) candidato(a) para formar pareja y casarse.
En lo que como humanos nos compete, la mayoría de las veces, son estas bases de atracción interpersonal las que "sembrarán" el cultivo de la felicidad-infelicidad de la pareja. Algunas variables flexibles de atracción interpersonal son:
- · Características de personalidad
- · Nivel socio-económico
- · Similitud cultural
- · Atributos físicos
- · Edad
- · Similitud de valores espirituales.
El cristiano no es ajeno a estas razones y variables, que en muchos casos ejercen una presión e influencia mucho mayor que la sabiduría espiritual que el Espíritu Santo nos ha dado para ser utilizada en decisiones tan importantes como la elección de la persona con la cual habré de casarme.
Elijo yo o elige Dios - Gn. 2:18; 2ª Co. 6:14 - Aún hoy día hay poca educación sistemática sobre destrezas y conocimiento en la manera de elegir y descubrir (si creemos que Dios la tiene elegida con anticipación ya para nosotros) "racional y espiritualmente" la pareja y disminuir de esa manera las posibilidades de fracaso e insatisfacción en la relación.
La presencia de conflictos en la pareja
Si partimos de la idea que conforme a nuestro mejor juicio en un momento dado, hemos elegido un(a) compañero(a) razonablemente apropiado(a), aún así hay un sinnúmero de fuentes potenciales de roces, problemas y/o conflictos. Esto nos lleva a una de las principales reglas que hay que tener siempre presente para mantener una relación relativamente satisfactoria y saludable. La regla dice:
"En toda relación humana existe el potencial de conflicto, y en las relaciones más cercanas o íntimas esto parece aumentar por la proximidad y frecuencia de las interacciones. En otras palabras, no hay relaciones humanas libres del potencial de conflictos, ni siquiera en las relaciones de amor por decirlo de esa manera".
Si la relación de la pareja es una estable en términos generales, la posibilidad y/o la aparición de los conflictos no debe ser algo para temer o asustarse y generar una tensión y frustración excesivos. Por consiguiente es muy recomendable tener una filosofía clara y racional sobre los conflictos. Algunas recomendaciones al respecto son:
- 1. Interpretar los conflictos como un aspecto natural de la relación (no quiere decir que nos agraden) cuando surgen.
- 2. Verlos como oportunidades para clarificar y solventar diferencias.
- 3. Tener la convicción de que enfocados espiritual y constructivamente, los conflictos producen crecimiento y madurez en la pareja (y hasta en la familia, si la tienen), y fortalecen la relación.
Algunas fuentes comunes de problemas o conflicto en el noviazgo:
- · El cuidado del dinero y la capacidad de ahorro
- · Relaciones con los parientes
- · Diferencias sobre los roles bíblicos en la relación matrimonial.
- · Diferencias de madurez espiritual.
- · Educación sexual bíblica.
- · Uso del tiempo libre
- · Criterios sobre las responsabilidades en las tareas del hogar
- · La carencia de conocimientos y destrezas de comunicación constructiva-efectiva.
- · La carencia de conocimientos y habilidades en la solución de conflictos, y
- · La carencia de conocimientos y habilidades de negociación.
A los cuales se suman en el matrimonio
- · Tipo de relaciones con las amistades y parientes (familias primarias)
- · El uso del dinero y el criterio financiero.
- · Ejercicio de una vida sexual mutuamente satisfactoria.
- · La planificación familiar (también considerada en el noviazgo)
- · Criterios en la crianza de los hijos.
Volviendo de nuevo al tema de la elección de la pareja y de las primeras etapas que sirven de base a la relación, es de importancia mencionar el papel vital que tienen las expectativas irrealistas y mitos sobre lo que pueden esperar en la relación con la pareja, lo cual puede perdurar por años deteriorando la satisfacción, ya que les lleva a esperar mucho más de lo que verdaderamente van a encontrar adelante en la convivencia diaria.
Algunos mitos y expectativas irrealistas comunes son:
- · El amor romántico siempre será el pilar que sostendrá la relación (y este durará por siempre).
- · Mi pareja sabrá lo que yo quiero sin que se lo diga.
- · El deseo es suficiente para una buena relación sexual.
- · Cuando me case no voy a sufrir penalidades ni frustraciones.
- · Mi pareja me compensará por todas mis frustraciones pasadas.
- · Mi pareja siempre estará de mi parte, siempre me será fiel (bajo cualquier circunstancia), y siempre será indulgente cuando mi comportamiento no sea correcto.
- · Nada podrá influir negativamente en mi matrimonio.
- · Mi pareja me hará feliz.
- · Mi novio es cristiano (sobre esto volveremos más adelante...)
Si no se identifican y modifican estos mitos en base a las experiencias de la relación con la pareja, obviamente sobrevendrá la insatisfacción; y si se perpetúan llevarán a perturbación emocional. Entonces, la reevaluación de las expectativas sobre la relación con la pareja puede llevar a un equilibrio y mayor satisfacción en la convivencia diaria.
Otra fuente de insatisfacción importante en las relaciones de pareja es la incompatibilidad en una o varias áreas de la relación (entre más importante el área para uno o ambos, mayor la insatisfacción. Sobre todo si fallan las negociaciones para establecer un compromiso que resuelva el problema).
La incompatibilidad a menudo surge al seleccionar el/la compañera de forma superficial y simple, sin conocerl@ realmente, o cuando se produce los cambios naturales en una de las dos personas o en ambos. Esto puede ser estímulo para dialogar, pero también puede llevar a una ruptura de la relación, en especial si la incompatibilidad se presenta en una área central para uno o ambos miembros de la pareja. En este punto, uno o ambos miembros ya no verán la relación como algo importante, y que les vaya a satisfacer en el futuro.
Si la incompatibilidad es en una área menos importante producirá menos insatisfacción y casi no afectará la relación, sobre todo si el/la compañera encuentra una expresión a su deseo que a su vez, sea aceptada por el otro miembro de la pareja.
Según se ha mencionado anteriormente, la experiencia de intervención psicológica con parejas y datos de investigaciones sobre este tema apuntan a que hay por lo menos 3 habilidades fundamentales que pueden ayudar a maximizar la relación satisfactoria de las parejas. Estas son:
- 1. La comunicación efectiva
- 2. Métodos de solución de conflictos
- 3. Métodos para la negociación de conflictos
Un énfasis en este punto es que debe subrayarse el concepto de habilidades aprendidas, ya que son destrezas que a menudo deben aprenderse o perfeccionarse puesto que no son características innatas de las personas. Otro aspecto importante es que estas habilidades se interrelacionan e impactan unas a otras.
La Comunicación Efectiva
Se caracteriza por un estilo de relación y/o comunicación que se denomina Asertivo, el cual representa un balance entre los estilos de comunicación por lo general inefectivos; tales como el tipo pasivo, agresivo y pasivo-agresivo.
La comunicación asertiva conlleva algunos ingredientes de relación efectivos tales como: expresión (positiva y/o negativa) directa, honesta y clara de los sentimientos, pensamientos, necesidades y opiniones, sin herir, humillar o faltar el respeto de manera intencional a la pareja. Es diferente de la llamada "franqueza agresiva".
Es importante:
- · Lo que se dice (verbal y no-verbalmente)
- · Cómo se dice
- · Donde se dice
Otros elementos de la comunicación efectiva son:
- · Escuchar
- · Dejar hablar
- · No-prejuzgar
- · Flexibilidad
- · Razonabilidad
- · Disposición de llegar a acuerdos
¡LO PRIMERO!: La búsqueda de la voluntad de Dios.
¿Cómo se manifiesta en la elección de la pareja? Hay quienes creen, basándose en el texto del título, que cualquier cristiano puede hacer un excelente matrimonio con cualquier cristiana, sin tener en cuenta lo antes dicho. Respetando esta opinión, no obstante creo que solamente el Señor sabe cual es “la ayuda idónea ideal” y cual “el complemento vital necesario” de cada cristiano/a en base a sus características temperamentales y caracterológicas.
“Ayuda y complemento” que debemos buscar, con el conocimiento y capacidad intelectual y espiritual “para que aprobemos (elijamos) lo mejor” – Fil. 1:9-10 que nos ha dado el Señor. y a la vez esperar en oración que nos muestre su voluntad.
El matrimonio propiamente dicho Un jardín al que hay que cuidar... diariamente.- Cantares 2:1-3
Quien tiene un jardín sabe el tiempo y la dedicación que requiere si se quiere disfrutarlo y lucirlo. El tener el césped cortado, el combatir las malezas y las hormigas son trabajos junto al plantar elegidas flores, que se hacen sin medir el esfuerzo. También podríamos decir que mucha de la labor es “de rodillas”. Pensándolo, el matrimonio también es “un jardín al que hay que cuidar.”
Cada vida es una historia con características únicas que trasladamos al ámbito del matrimonio: a unos les gusta dirigir e impartir ordenes pero otros tienen un perfil más sumiso o conformista, unos prefieren decidir y otros que decidan por ellos, a unos les encanta darse al otro mientras que otros necesitan recibir de los demás, unos necesitan más cariño y a otros les resultan pegajosos los mimos, y así podríamos seguir...
El mundo dice: “que no hay una fórmula que garantiza el éxito de la vida matrimonial, pues cada unión se rige por reglas propias, normalmente no explicitadas por sus miembros pero que sirven para mantener viva (en el mejor de los casos, armónica) la relación mientras dura”. No hay duda que esta forma de pensar da lugar a las mil recetas que terminan en el fracaso. Las “reglas propias” son las que cada uno de los integrantes de la pareja han aprendido de la simple observación de otras parejas.
Solamente el obedecer los principios bíblicos para el matrimonio (Efe. 5:21-25, 28, 31 y 33), que son: Amar y sujetarnos al Señor por sobre todas las cosas y el amar y respetar al cónyuge más que a nosotros mismos, garantiza un matrimonio duradero y feliz.
¿Pero que significan “estos amores?” Es en nuestro jardín reconocer a Dios como creador y sustentador de nuestra unión, es el cortar las diferencias culturales e intelectuales; es el arrancar las malezas y raíces de amargura traídas de nuestro pasado; matar los enemigos como son “las costumbres y derechos de la soltería”, no sucumbir a la competencia entre los sexos, los celos y la rivalidad de las familias entre otras cosas. Toda esta labor debe ser hecha por los dos (muchas veces el jardín de la casa lo cuida solo uno de los cónyuges o lo hace un tercero) y ser “regada con oración”; lo cual nos permitirá disfrutar de la frescura, aroma y colorido de una unión bendecida por Dios y será de modelo, primeramente a nuestros hijos y luego a los que puedan observarnos cada día.
Reconozcámonos mutuamente como buenos jardineros
Es importante que nuestro cónyuge sepa qué nos gusta y cómo lo queremos; como así también qué nos disgusta. Hemos de mantener informada a nuestra pareja de nuestros cambios, porque no siempre sentimos, ni queremos lo mismo: Somos cambiantes, nuestra vida es una sucesión de etapas, y cada una de ellas tiene sus características propias.
Afortunadamente somos muy distintos, pero también compartimos cosas. A todos nos gusta que nos respeten, que nos quieran, que cuenten con nuestra opinión, que nos valoren como personas en toda nuestros roles en la vida: como trabajadores, como hijos, como padres, como esposos, como amigos, como interlocutores.
El cuerpo es un gran comunicador y hemos de permitirle expresarse. Si queremos mantener un diálogo fluido con nuestro cónyuge, las relaciones corporales (no exclusivamente las sexuales, sino también las caricias, los besos, los abrazos) han de ser cotidianas y satisfactorias para ambos.
La pareja crece cuando cada día sentimos que vamos juntos en el mismo camino, comunicándonos desde el cuerpo y la palabra y compartiéndonos de forma incondicional. Establezcamos nuestro propio código basado en la comunión con Dios y la comunicación, la confianza, el respeto, la ternura y el placer entre nosotros
Arranquemos algunas malezas...
Existen algunas conductas, actitudes o pensamientos que operan como cizañas en nuestro jardín, por lo tanto no las debemos dejar crecer. Por ejemplo:
No esperar que mi cónyuge adivine lo que quiero y necesito, y que se adelante a mis deseos antes de formulárselos,
No competir por quién es más o menos, mejor o peor, quién le debe más o menos al otro, quién es el que más pone para mantener viva la pareja.
No ser infiel al proyecto en común. (Para no perjudicar a nuestro matrimonio hemos de mantenernos leales al compromiso adquirido, trabajar día a día en el jardín para reavivar ese proyecto común, intentar que esa ilusión inicial, ese amor crezca y la vida resulte gratificante para ambos.)
No acumular desaires, desacuerdos, enojos, reproches, faltas de respeto y desilusiones. (Efe. 4:26) (Por el contrario sacarlos a la luz y comentarlos pacíficamente)
No dudar ni celar al otro. (Las fisuras por falta de confianza suponen el inicio del resquebrajamiento de la pareja. Es difícil hacer crecer el amor hacia alguno de quien se duda.)
No formular nuestras necesidades y tristezas de mala manera, sino concisa y directamente, pero con humildad.
No practicar la ironía, el sarcasmo, la crítica destructiva, el grito, el insulto, la ridiculización, la descalificación, falta de respeto y la grosería al dirigirnos a nuestro cónyuge (Efe. 4:29-32, 5:1-2, 4, 19-20). La familiaridad no nos autoriza a ello. Las formas cuentan, y mucho.
No dejar de dar a las relaciones sexuales el lugar que Dios les dio (Gen. 1:28, Pro. 5:18-19, 1ª Cor. 7:4-5) y remitirlas a un plano secundario. Ellas son imprescindibles para el mantenimiento del compartir, de la confidencialidad y la ilusión en el matrimonio. La carencia de estas relaciones corporales “abona” la maleza del desánimo, la apatía en el diálogo y la tan destructiva infidelidad, convirtiendo nuestro jardín en un pastizal.
No llegar al desacuerdo. Hemos de hacer frente a tareas domésticas, gastos y otros cometidos familiares. Habrá que hablarlo y ver cómo vamos a organizar los gastos, la distribución de las tareas domésticas, la crianza de los hijos o, incluso, las vacaciones.
No dejar de creer que el matrimonio es cosa de dos que funcionan como uno. Que empieza por uno mismo y es por ello que debemos cuidarnos espiritual, física y anímicamente y hacer cada uno de su vida una experiencia rica espiritualmente, en situaciones y sensaciones nuevas; aportando riqueza a la relación. Cada uno tiene su propia vida y el matrimonio es la expresión de dos vidas que se unen para “ser una” (Gen. 2:24).
No nos cansemos de sembrar flores – Gal. 6:9
El hablar es fundamental, los silencios son perjudiciales, más si tienen significados negativos, guardan enojos duraderos y rencores acumulados. Pongamos un diálogo constante y la negociación: el consenso y los acuerdos. Ante la discrepancia de opiniones simples, la alternancia en las decisiones es una buena opción. Hoy eliges tú, mañana decido yo.
Desterremos el culparnos. Lo importante es mantener el buen ambiente y evitar los agravios o las desconsideraciones. No temamos los desencuentros ni las crisis, intentemos utilizarlos para fortalecer la relación. Unas buenas habilidades de comunicación nos sacarán de muchos atolladeros. Al desterrar hábitos perniciosos, empecemos con no echarnos culpas y pasemos a considerar global y lúcidamente qué parte de responsabilidad nos corresponde a cada uno en los hechos. Y a la más mínima duda, preguntemos.
Nada lo de por hecho o entendido. Ceder el paso a los sobreentendidos, los silencios acusatorios y las suposiciones genera maleza de desconfianza y distanciamiento que envenenan la relación que resultan difíciles de arrancar. Una pregunta, un comentario a tiempo, frena ansiedades y malestares y permite que fluya la comunicación.
Discrepancias profundas. Otra cosa es cuando surgen problemas serios como son las discrepancias profundas en temas esenciales, como el uso del dinero, relaciones con los parientes (llámense padres o suegros, hermanos o cuñados...) incompatibilidad de caracteres o costumbres, expectativas sobre el otro que requieren ayuda profesional que no es objeto de esta reflexión. De todos modos, estas propuestas son también útiles para encarar situaciones excepcionales o graves que deterioran gravemente la relación.
Dar y recibir. En el matrimonio, al igual que en toda relación, hay que dar y recibir. Hoy yo, mañana tú. Las desigualdades pueden dar lugar a situaciones de dominio que a largo plazo generan insatisfacción al menos en una de las dos partes. Y fundamentalmente...
Tengamos un tiempo devocional. Comencemos por crear dos tiempos, uno ä solas con el Señor”, en forma individual y otro matrimonial. Si este pudiera ser con un libro devocional especial para matrimonios mejor. Esto nos permitirá descubrir áreas que debemos conocer, aprender, profundizar o modificar con la ayuda de Dios.
Consecuencias de una mala imagen
Establece las fronteras de nuestros logros y limita nuestra realización. Si nos creemos poco en Cristo lograremos poco, pero si creemos positivamente, somos más capaces de alcanzar nuestro potencial en Cristo Jesús.
Tenemos una mala imagen de nosotros mismos cuando no nos podemos escapar de las actitudes e ideas negativas que tenemos de nosotros mismos. Si vivimos con éstas, entonces tres cosas tienden a suceder:
1. Nos falta confianza en nosotros mismos.
2. Somos incapaces de descubrir nuestro propósito en la vida.
3. Recibimos un sentimiento de rechazo, fracaso e inseguridad.
La mayoría de las personas intentan esconder quiénes son realmente porque sufren de estas cosas. Se ponen una máscara y esperan que la gente no descubra la persona real que hay debajo.
Algunas de las cosas que tales personas hacen para encubrir los problemas subyacentes, incluyen:
- Ser unos”bocones” para cubrir la falta de confianza en sí mismos.
- Andar con el grupo de moda “in” para cubrir su inseguridad.
- Sentirse inferiores, tímidos y reservados porque creen ser un fracaso.
Muchos de nuestros problemas sociales hoy día pueden surgir de una mala imagen de uno mismo; por ejemplo, alcoholismo, drogadicción, actividad criminal, rebelión, abuso de sexo, rotura matrimonial, vandalismo, violencia, etc.
Podemos engañar a otros, pero no podemos escondernos de Dios. El sabe quiénes somos, por tanto, no intentemos escondernos de El. Necesitamos entregar nuestras vidas en Sus manos y morir a nosotros mismos. Luego necesitamos vivir como El nos ve.
La Soledad
Esta carencia produce vacío, melancolía, aislamiento e incluso desesperación. Se encuentran presentes una sensación de rechazo y una baja imagen propia, porque no podemos establecer relaciones o nos sentimos excluidos e indeseables, por mucho que nos esforcemos en sentir que somos aceptados.
La sociedad en que vivimos contribuye a la soledad. A algunos les resulta muy difícil mantener su propia identidad y relaciones significativas en la jungla de burocracia, especialización, regimentación y competencia. La movilidad y los cambios constantes tienden a hacer que algunos individuos se sientan fragmentados y carentes de verdaderas raíces.
La soledad puede ser autoprovocada. A algunas personas les resulta muy difícil comunicarse con otras o carecen de confianza porque tienen una imagen muy baja de sí mismas. Otras ansían reunirse con otros; pero sus exigencias de intimidad e independencia inhiben el desarrollo de lazos firmes con otros. El temor a que sus personalidades sean reveladas actúa como una especie de parálisis social.
En muchos de sus mensajes, Billy Graham se refirió a esta “soledad cósmica” de la persona separada de Dios y que siente que su vida tiene poco interés. Dijo: “Hay miles de personas solitarias que llevan cargas pesadas y difíciles de angustia, ansiedad, dolor y decepciones; pero la más solitaria de todas es aquella cuya vida está hundida en el pecado”.
Uno de los resultados de la caída es que el hombre quedó separado de Dios. Esa enajenación hizo que Adán y Eva se ocultaran de Dios y trataran de cubrir su desnudez (es posible que estas tres condiciones ayuden a describir a una persona solitaria). Nuestra situación espiritual se puede resumir como sigue: “El hombre fue creado con un vacío en el pecho del tamaño de Dios, que sólo el Señor puede llenar”.
Sólo al encontrar a Cristo trascendemos nuestro propio yo y desarrollamos la perspectiva sobre la vida que puede hacer que se mitigue el dolor de nuestra soledad. El salmista realzó la obra de Dios en su propia vida, al escribir: “Restauró mi alma”.
Esta restauración elimina las causas de nuestra enajenación: “Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él…” (Colosenses 1:21-22).
El resultado es también que nuestro cuerpo se convierte en morada del Espíritu Santo. “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 Corintios 6:19). Así, estamos completos en él. “Y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad” (Colosenses 2:10).
Las chicas de hoy se desarrollan antes
Ser padre hoy no es fácil, pero ahora se ha sumado un problema más: la velocidad con que maduran biológicamente los hijos.
Las niñas están creciendo más rápido de lo que solían hacerlo. En occidente, la edad promedio de la primera menstruación (menarca) bajó en los últimos 150 años de alrededor de los 17 a los 12 o 13 años. Los hombres también se están desarrollando antes, pero su transición a la pubertad es mucho más difícil de medir.
Cuanto más joven es una mujer al llegar a la pubertad, mayor es la probabilidad de que se enfrente a problemas como depresión, cáncer de mama, consumo de drogas, relaciones sexuales riesgosas, un embarazo adolescente y tenga problemas con su imagen.
En 1999 y 2003, un equipo dirigido por Bruce Ellis, de la Universidad de Arizona, informó de descubrimientos realizados en estudios sobre 762 chicas a las que siguieron entre los 5 años y la madurez sexual.
Las hijas de hogares en los que el padre biológico estaba presente tendían a llegar a la pubertad y a su primer encuentro sexual a una edad más tardía. También influía cuán cercana y afectiva era la relación entre el padre e hija. En cambio, la ausencia del padre biológico o problemas entre los padres aceleraba la llegada de la pubertad, la actividad sexual y el primer embarazo de las hijas.
Las chicas que vivían sin sus padres desde pequeñas eran por lo menos dos veces más propensas a llegar a la pubertad a los 12 o 13 años, y lo eran siete veces más a tener un embarazo adolescente. Esto aumentaba con la presencia de un padrastro.
En 2006, los investigadores Robert Matchock, de la Universidad de Pensilvania, y Elizabeth Susman, de la Universidad de Penn, publicaron resultados de un estudio sobre 2000 estudiantes universitarias estadounidenses.
Observaron que la ausencia de padre biológico adelanta la menarca, así como también la convivencia con medios hermanos y hermanos políticos. Según Matchock, "los padres biológicos envían señales químicas inhibidoras a sus hijas. Ante la falta de esas señales, las chicas maduran sexualmente antes."
Es imposible predecir cómo influirá el comportamiento de los padres y su relación de pareja en el desarrollo sexual de los hijos. De todas maneras, el psicólogo Jay Belsky opina hay una moraleja para los padres: las nenas sexualmente maduras a una edad temprana enfrentan ciertas conductas de riesgo que sus padres pueden ayudar a evitar.
"Las chicas no se meten en problemas solas -dice-. Si sus hijas están madurando rápido, deben estar muy atentos cuando atraen la atención de chicos más grandes." El entorno familiar actual es muy probable que tenga más sentido ahora que nunca antes.
El problema de la timidez
El psiquiatra español Enrique Rojas, en su libro “El hombre light”, traza un certero perfil del nuevo héroe de la época “posmoderna”: es el hombre triunfador, que aspira al poder, a la fama, por encima de todo, a cualquier precio. Este héroe –plantea Rojas– vive instalado en “la atalaya del cinismo”. Su moral –si es que se la puede llamar así– es la del pragmático: frío, sarcástico, desvergonzado.
Según los parámetros en boga en el mundo de hoy, el hombre exitoso es aquel que reúne, en su conformación sicológica, entre otros, los siguientes rasgos: audacia, desfachatez e irreverencia. Los ejecutivos más codiciados por las grandes multinacionales suelen ser profesionales jóvenes, desinhibidos y poseedores de una alta autoestima.
La educación actual coadyuva a este mismo fin: los más cotizados colegios pretenden formar al joven para “los desafíos del futuro”, un futuro marcado, claro está, por la competitividad y el éxito a toda costa.
En esta perspectiva, la timidez es un problema. Un gran problema.
¿Qué pueden hacer los jóvenes creyentes para enfrentar el competitivo mundo en que les ha tocado vivir? ¿Han de asimilarse a esos modelos para sobrevivir y no ser atropellados en el intento?
La timidez puede ser un problema para triunfar en el mundo, pero para un joven creyente no lo es. Muchos de los más fieles siervos de Dios en tiempos bíblicos, y en la historia posterior, fueron personas extraordinariamente tímidas, con unos caracteres que hoy la psicología puede etiquetar lindamente, y que, en lenguaje común, pueden denominarse, simplemente, acomplejados.
Moisés
Moisés tuvo el privilegio de criarse como hijo de la hija de Faraón, en toda la sabiduría de los egipcios (Hechos 7:21-22), pero cuarenta años más tarde, cuando Dios le habló desde la zarza ardiente, dijo: “¿Quién soy yo para que vaya a Faraón?” Y también: “¡Ay, Señor (...) soy tardo en el habla y torpe de lengua” (Éxodo 3:33; 4:10).
¿Qué es esto? ¿No es timidez, “apocamiento”? Fue necesario que Dios derribara a Moisés del alto concepto de sí mismo que había llegado a tener en la corte de Faraón (Hechos 7:25), para poderlo utilizar.
Un Moisés osado habría sido un obstáculo para Dios a la hora de seguir las complejas instrucciones que le entregó respecto del tabernáculo y de la santidad que debían observar en todas las cosas. En el servicio a Dios no cabe la iniciativa personal.
Eliseo
Eliseo fue un gran profeta de Dios. En muchos aspectos fue más grande que Elías, su antecesor, y es también un hermoso tipo de Cristo. Tenía un gran llamamiento, y el poder de Dios estaba con él de manera asombrosa. Sin embargo, a juzgar por 2 Reyes 2:17, Eliseo era un hombre muy tímido.
Jeremías
Cuando Jeremías fue llamado al ministerio, era muy joven. Lo primero que dijo cuando Dios lo llamo fue: “¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño” (Jeremías 1:6). Por naturaleza parecía demasiado delicado para enfrentar los peligros y dolores que habría de sufrir. Ante eso, el Señor le dijo: “No temas (...) porque contigo estoy para librarte”. Y agrega: “Yo te he puesto como ciudad fortificada, como columna de hierro, y como muro de bronce...” (1:8, 18).
Jóvenes así –dice un autor– “tienen la sensibilidad de una niña, y el organismo nervioso de una gacela. Les gustan las playas, con su alfombra de arena plateada, más que las olas fuertes que prueban la fortaleza de un hombre... No obstante, personas como Jeremías pueden desempeñar un papel heroico en el teatro del mundo, si tan solo permiten que Dios ponga el hierro de su fortaleza sobre las líneas de su debilidad natural. Su fuerza solo se hace perfecta en la flaqueza”.
Timoteo
A juzgar por las epístolas de Pablo a Timoteo, este era un joven tímido, por eso las epístolas están llenas de exhortaciones, órdenes y palabras de aliento. El apóstol le dice: “Ninguno tenga en poco tu juventud” (1 Timoteo 4:12). Seguramente él tenía la propensión a menospreciarse a sí mismo, así que el apóstol lo alienta a comportarse como un siervo de Dios, y a que haga uso de la autoridad que Dios le ha dado (1 Timoteo 1:3). Pero, consecuentemente con el servicio que él debe prestar, le aconseja también que no sea contencioso, sino amable para con todos, sufrido y manso (2 Timoteo 2:24-25). Para un hombre extrovertido y audaz es sumamente difícil atender a estos consejos. Además, un siervo de Dios debe tener la ternura de un pastor, quien lleva en sus brazos al cordero pequeño y atiende a la oveja perniquebrada.
La timidez no es un problema
Así, pues, no creemos que la timidez sea un gran problema. Al contrario, una buena cuota de timidez es necesaria en un joven que teme a Dios. Ella pone al hombre más cerca de los demás, en la empatía, en la aceptación de sus debilidades, en el respeto por el otro.
La timidez te llevará a buscar tu fortaleza en Dios; te permitirá conocer el denuedo y el valor del Espíritu Santo en ti. Sabrás que, cuando es preciso ser fuerte, tú serás fuerte, porque Dios lo será en ti. Tu timidez te llevará a buscar tu seguridad en Dios. Si bien es cierto, ocasionalmente puede dificultarte el trato con las personas, pero también te evitará ser liviano en el trato con los demás.
Luego, con la edad, esa timidez juvenil que tanto te incomoda irá desapareciendo. El peligro mayor no está en que ella no se vaya, sino en que tú te vayas al otro extremo.
El ser impulsivo de esta manera es algo que al mundo tal vez le pueda venir bien, pero a un cristiano le viene definitivamente mal.
Adolescentes embarazadas
«Pastor, estoy embarazada». Ningún pastor o líder quiere escuchar estas palabras cuando provienen de una adolescente. La vida de esta joven nunca más será la misma. ¿Cómo respondo de tal forma que exprese desilusión y, al mismo tiempo, apoyo? ¿Cómo le hablo acerca de su confusión y vergüenza de tal forma que no condone las relaciones sexuales prematrimoniales pero que ella sepa que Jesús y yo todavía la amamos?
Ese es el dilema del pastor y del líder. Cada año, casi un millón de jóvenes adolescentes —10% de todas las mujeres entre quince y diecinueve años de edad— quedan embarazadas. Estados Unidos tiene el porcentaje más alto de adolescentes embarazadas entre todos los países desarrollados. Desafortunadamente, muchas iglesias no saben cómo enfrentar este problema. Tampoco olvide que los padres de estas jóvenes también sienten vergüenza, especialmente si son miembros de la iglesia. Se sienten desilusionados y frustrados por todos los sacrificios que hicieron para asegurarle a su joven hija un futuro, el cual ahora parece ser algo vano.
Por eso, mi deseo a la hora de ministrar a estas familias heridas es ofrecerles compasión en vez de condenación. No queremos que ninguna familia sienta que la iglesia —una casa de oración— se convierte en una casa de juicio.
Si bien debemos tomar en serio las consecuencias permanentes del pecado, la gracia nos recuerda que las ofensas pasadas no deberían obstaculizar a los jóvenes a practicar y crecer en su fe.
Incluso el embarazo de una adolescente en nuestra iglesia puede ser una advertencia de que necesitamos poner más atención en nuestros jóvenes. Definitivamente necesitamos enseñar, predicar y fomentar la abstinencia. Debemos tener cuidado de no crear una cultura en la iglesia que fomente la promiscuidad o un lugar donde las adolescentes que buscan atención traten de encontrarla en el embarazo temprano.
Pero también necesitamos recordar que estas jóvenes están heridas y perdidas. Ellas irán a cualquier lugar para encontrar ayuda. Nuestras acciones pueden determinar si ese lugar se dirige a Dios o, al contrario, las aleja de él.
Formas constructivas para responder al embarazo adolescente
- Comunique la desilusión en forma privada. Cuando una joven en mi iglesia quedó embarazada, le expresé mi desilusión —en privado. Sus acciones me habían desilusionado, mas no ella como persona. No la reprendí en público.
-
Celebre la vida. La iglesia podría ser el único apoyo para los padres adolescentes. Animo a la congregación para que le envíen a la familia alimentos y que los ayuden con pañales y otros artículos para bebé. Al celebrar estos nacimientos, no estamos celebrando el sexo fuera del matrimonio, sino el milagro y la decisión por la vida.
-
Incorpore a los padres adolescentes en la vida de la iglesia. Si ellos han reconocido su falta moral y se han hecho responsables, anime a los padres y madres adolescentes a continuar en las actividades juveniles. Sin embargo, deje en claro que el bebé es su responsabilidad. Algunas veces esto significa que no podrán participar de algunas actividades del grupo juvenil, pero eso es parte de la realidad de la crianza de los niños.
-
Anímelos a compartir sus historias. La madre o padre adolescente puede ser una ayuda eficaz para abordar temas sobre la abstinencia y los embarazos. El/la joven puede también ser una fuente confidencial que puede alertar a los líderes juveniles de otras y otros jóvenes en riesgo.
-
Contáctelas con algún centro de ayuda. La iglesia puede servir como un conducto para referir a la adolescente a alguna agencia cristiana que maneje embarazos, adopciones o las ayude en la crianza del bebé.
Ya no puedo más...
Hace poco un joven pidió consejos para un problema que no podía vencer. Decía: "Ya no puedo más. La tentación es demasiado fuerte. Pareciera que no hay victoria para mí; sólo derrota continua. Debe de ser el demonio".
En este artículo mi propósito es explicar uno de los principios bíblicos para ayudar a este joven y a otros miles que piensan que no pueden vencer la tentación.
El ser humano posee algo maravilloso: la capacidad de adquirir hábitos con facilidad. Un hábito es un movimiento, pensamiento o reacción realizado vez tras vez hasta que se fija y es parte de la rutina. Por ejemplo, nos ponemos primero el mismo zapato cada día. Al hacerlo de manera distinta sentimos como si hubiera sucedido algo raro.
Recuerdo la primera vez que visité Gran Bretaña. Allí se conduce sobre la mano izquierda, y los controles del auto están a la derecha. Para mi sorpresa me proporcionaron un automóvil durante el tiempo de mi estadía. Por mi parte, yo nunca había tenido que cambiar velocidades con la mano izquierda, ni había tenido que recordar constantemente de qué lado de la calle debía estar. (Hasta ese momento lo había hecho en forma inconsciente). El primer día todo fue muy extraño porque no estaba acostumbrado. Sin embargo, decidí no darme por vencido, ni dejar el coche. De manera que aunque en mi vida anterior se me había enseñado algo distinto, tuve que hacer las cosas de acuerdo a las costumbres británicas. Después de seis semanas de haber conducido en Gran Bretaña regresé a casa. Volví a conducir mi automóvil, pero volver a manejar sobre la derecha me resultaba confuso, y a los dos días casi tuve un accidente fatal.
Al año siguiente regresamos a Inglaterra. Nuevamente me dieron un automóvil, y nuevamente tuve que hacer el esfuerzo del cambio. Poco tiempo transcurrió esa vez para que me sintiera cómodo y seguro con las nuevas normas. No obstante, un día estaba muy cansado y entré en una rotonda -glorieta- por la derecha (hay que recordar que ellos circulan en sentido contrario). Intenté cambiar la velocidad rápidamente para salir del embrollo, pero para ello usé la acostumbrada mano derecha, y lo único que conseguí fue bajar la ventanilla. ¿Qué me había pasado? Había regresado a las viejas normas. Es exactamente lo que sucede a veces en la vida espiritual.
Pensemos en el joven que no podía vencer su problema. Cuando recibió a Cristo tenía muchos hábitos ya formados, hábitos pecaminosos –viejas normas. Personas como él van al Señor y sienten gran emoción y el gran alivio de que sus pecados estén perdonados; están "conduciendo un nuevo automóvil", y todo esto los sostiene por días, semanas y aún meses. Sin embargo, después de un tiempo, algunas de las viejas tentaciones regresan. Quizá la persona diga: "Yo creí que una vez redimida nunca más iba a tener tentaciones. ¿Qué hago? No quiero hablar con el hermano pastor ni con los ancianos porque seguramente no van a entender. Ellos son gente santa". Tarde o temprano la persona sentirá que sus oraciones no llegan siquiera al techo. ¿Para qué orar? Luego dejar de estudiar la Biblia, agregando: "No quiero ser hipócrita, por lo tanto voy a dejar de asistir a la iglesia. Siento que aquí en la tierra no puedo vivir en victoria, es imposible que sea creyente en Cristo y que al mismo tiempo, tenga esos pensamientos".
El principio de sustituir. Lo que sucedió con la persona es que salió de su viejo automóvil, entró en el segundo vehículo pero no se quedó allí el tiempo suficiente como para acostumbrarse a las nuevas normas en su vida, además no sustituyó las viejas normas de vida por las nuevas normas bíblicas. Napoleón dijo: "Para conquistar hay que sustituir". Lo que le faltó a ese cristiano fue sustituir por medio de la disciplina bíblica.
Pablo explica en Tito 2:11,12: "Porque la gracia de Dios que trae salvación se ha dejado ver de todos los hombres. Y esa gracia nos enseña a decir no a la impiedad y a las pasiones mundanas, y a vivir en este tiempo una vida sobria, justa y piadosa" (NVI). En este pasaje encontramos la palabra "enseña". En el griego es la palabra "disciplina". Cuando este término se traduce al español como "disciplina" (Hebreos 12:5-11), significa educar por medio de la disciplina. La victoria requiere una vida disciplinada, que es resultado de la gracia del Señor. No es el tipo de disciplina militar sino una disciplina administrada por la gracia del Señor. Esta disciplina tiene dos caras:
Lo que uno tiene que dejar, aquello a que hay que renunciar y decir un rotundo "no"; y
Lo que de acuerdo a la Biblia uno tiene que poner en su lugar.
Al aconsejar, siempre busco estos dos aspectos: Las actitudes, acciones, etc. que hay que abandonar; y las normas bíblicas que deben aparecer, disciplinadamente, hasta que formen nuevos hábitos en la vida.
Encontramos este principio en toda la Biblia. En 1 Timoteo 4:7, Pablo dice: "Ejercítate (disciplínate) para la piedad ". En Isaías 1:16,17 leemos: "Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; aprended a hacer el bien". Es importante notar que el apóstol Pablo tenía que aprender a contentarse (Filipenses 4:11). En 2 Timoteo 3:16, Pablo habla de "instruir (o entrenar) en justicia". En Hebreos 5:11-13 se nos hace una descripción de los inmaduros. En el v. 14 el escritor define a una persona espiritualmente madura, diciendo: "Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso, tienen los sentidos ejercitados (entrenados, disciplinados) en el discernimiento del bien y del mal". Según Hebreos, la persona madura ha sujetado sus sentidos a la Palabra de Dios por el poder del Espíritu Santo, a tal punto que discierne bíblicamente. Podemos ver este proceso en 2 Pedro 2:14 donde el apóstol declara que los pecadores tienen el corazón habituado a la codicia. Proverbios 23:12 dice: "Aplica tu corazón a las enseñanzas y tu oído a las palabras de sabiduría".
El momento de la tentación. El principio de dejar y sustituir opera también en el momento de la tentación de codiciar, de mentir, de chismear, de enojarse, etc.
Dice el apóstol Juan: "En verdad, en verdad os digo, si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo; pero si muere, produce mucho fruto" (Juan 12:24). Consideremos también Lucas 9:23: "Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz cada día y que me siga". El grano de trigo representa mi deseo pecaminoso. Para poder vencer en el momento de la tentación, mi voluntad debe sujetarse a la voluntad de Dios. El lema ha de ser: morir para vivir. Esto es tomar la cruz, morir al deseo pecaminoso en el momento de la tentación. Pero Lucas exhorta a tomar la cruz "diariamente". No se gana la victoria haciéndolo una sola vez, sino día a día hasta que produzca nuevos hábitos bíblicos en la vida.
Ejemplos en Efesios 4. Comentaremos ahora algunos ejemplos de estos principios según Efesios 4:17-28: "Esto, pues, digo y requiero en el Señor; que ya no andéis como los otros gentiles andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo. El que hurtaba, no hurte más sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad".
Advertimos que el punto de partida es la mente y lo que en ella tiene lugar. Notemos que se hace referencia a "la mente" (v. 17); "el entendimiento, la ignorancia" (v. 18); "aprender" (v. 20); la "renovación de la mente" (v.23). El apóstol hace resaltar la importancia de renovar la mente mirando las cosas desde la perspectiva de Dios (tanto el pecado como la solución y los recursos para poner en práctica las nuevas normas).
El ejemplo de la mentira. Supongamos que una persona pide consejos porque su problema es ser mentiroso (puede ser el problema principal o un factor contribuyente). ¿Cuándo el mentiroso deja de serlo? Generalmente una persona miente bajo determinadas circunstancias, para cubrir su irresponsabilidad o para no sacar a la luz su propia vergüenza. Podría ser parte de la cultura, pero es muy posible que cuando va a buscar consejo, no se presenten las circunstancias bajo las cuales acostumbra a mentir. El hecho de que el mentiroso sea veraz en un momento determinado no significa que haya superado el problema. Hemos mencionado la sustitución de una cosa por otra o como dice Pablo: "despojarse" y "vestirse". ¿Cuál es el consejo del apóstol cuando nos exhorta a no mentir? "Hablad verdad cada cual con su prójimo" (Efesios 4:25). Es importante decir "no" a la tentación de mentir, pero además hay que decir "sí" a la verdad. Y no basta hacerlo en una sola oportunidad; debe repetirse vez tras vez hasta que se convierta en nueva forma de vida. Es entonces cuando se puede afirmar que el mentiroso ya no lo es.
El ejemplo del ladrón. Pablo nos da otro ejemplo en Efesios 4:28, el ladrón. ¿Cuándo el ladrón deja de ser tal? ¿Cuándo deja de hurtar? No necesariamente. Puede darse el caso de que en algún momento no tenga necesidad económica, y por lo tanto no hurta. El ladrón deja de ser ladrón cuando: Ya no roba más (v. 28), y por el poder del Espíritu Santo aprende a decir "no" al deseo pecaminoso. Ya no es ladrón cuando haya sustituido el viejo deseo por la norma bíblica. Según Pablo el ladrón deja de ser tal cuando haya encontrado un empleo digno, cuando esté ganando un salario y esté compartiendo sus ganancias con los que tienen necesidad. Pero eso no es algo que sucede en un momento ni en un mes. Tienen que establecerse nuevas normas de vida. Es importante notar que los tres elementos funcionan en conjunto. En primer lugar encuentra un empleo digno, para luego compartir esas ganancias con los demás.
Ahora estimado lector, es hora de poner en práctica estos principios. Sugiero que usted tome los últimos 2 ó 3 casos que haya aconsejado. (problemas maritales, personales, etc.) y haga una lista de las prácticas que el individuo ha tendido que abandonar para agradar a Dios. Después, Biblia en mano, busque las prácticas, actitudes, etc. que la persona debe poner en su lugar. Luego, trace un plan de acción para que las nuevas normas bíblicas formen parte permanente de la vida.
Estoy seguro de que jamás escucharemos la frase: "Ya no puedo más…"
Sexo en el noviazgo, el gran enemigo
Las relaciones sexuales en los solteros son una barrera para la verdadera intimidad. Pueden causar, especialmente en una mujer, que pierda su estabilidad, se sienta insegura, que malogre el control de sus emociones y altere su juicio. Puede crear confusión e incertidumbre respecto a cómo sienten ambos individuos, e impide indagar profundamente por completo a la otra persona. Para algunos, disminuye su sentido de autoestima y puede llevar a relaciones adictivas. Hace difícil que se consiga una exacta noción de sí mismo o de la relación.
La química del físico necesita combustible o un sistema de apoyo. Esto proviene de los otros elementos de una relación. Por un tiempo pueden sentir pasión sin los otros elementos, pero el vacío se desarrollará. Necesitarán la completa gama de la química emocional o conexión para crear un afecto duradero. Necesitarán una conexión o química mental para mantener vivos el interés y el crecimiento.
La química social genera compañerismo en la pareja. La conexión espiritual no solamente realza el amor, sino los otros elementos.
Amigos, amantes... ¿o ambas cosas?
Puedes preguntarte: "¿Cuál es una base mejor que las relaciones sexuales para establecer una relación?" Es sencillo: la amistad.
Cuando te enamoras de alguien que al principio era un buen amigo, posees una de las mejores bases para un matrimonio
¡Esta es una declaración fuerte! Pero creo que es la verdad. Las cualidades que se necesitan para construir una amistad son las cualidades que contribuyen a un matrimonio duradero.
¿Sabes qué significa ser un amigo?
Quiero decir, ¿un verdadero amigo? Un amigo es... más que un conocido. Conocidos son los actores secundarios en la película de tu vida.
Se dice que mientras una persona tiene entre quinientos y dos mil quinientos conocidos cada año, él o ella tienen menos de siete amigos personales. Los conocidos son relaciones transitorias que entran y salen de nuestras vidas.
Un amigo es más que un compinche. Aunque un compinche a veces es confundido con un amigo, un compinche es en realidad un amigo de "reemplazo". Los compinches van juntos porque se benefician los propósitos de ambos. Es una pareja simbólica, unida solamente por el hecho que ellos quieren algo el uno del otro.
La amistad es más que ser un compañero. Puedes alquilar un compañero. La amistad es como una relación sin reglas de autoservicio.
Dice Walter Winchell: "Un amigo es aquel que entra cuando la mayoría sale". Se unen ti.
No puede sobrestimarse el valor de una amistad. Jesús dijo: "Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque os he dado a conocer todo lo que he oído de mi Padre" (Juan 15:15 Biblia de las Américas).
Una forma de comprobar si una relación incluye la amistad es quitar las conexiones románticas. ¿Qué queda? Para muchas parejas, poco es lo que queda.
¿Has pensado en los ingredientes de una amistad?
C. S. Lewis sugiere que nos imaginamos a los amantes cara a cara, pero a los amigos lado a lado. Sus ojos miran para adelante. En una amistad, lo que une es otra cosa que la otra persona, algo como una meta en común o algún objeto que enfocan las dos personas y el que ambas persiguen. Puede ser un pasatiempo, un trabajo, jugar tenis, música, servir en un mismo ministerio –por ejemplo, de alabanza–, etc. Pero es algo externo de ellos mismos. Es ese interés en común el que ellos enfocan más que la relación en sí.
Un amigo es alguien que te conoce completamente y aún te quiere. Él o ella conoce tus lados fuertes y débiles. Un amigo es el que está a tu lado en todo momento. Proverbios 17:17 dice: "En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia". Amar en todo tiempo, eso es difícil. Es más fácil hacerlo con frecuencia, pero, "¿en todo tiempo?" La duración es una característica de una fiel amistad.
Proverbios 18:24 dice: "El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; y amigo hay más unido que un hermano". No solamente la durabilidad sino la aprobación es una cualidad de la amistad.
El amor de amigos ha sido descrito como "amor entre compañeros". Esto puede ser definido como un fuerte vínculo, lo que incluye un tierno apego y el gozo de la compañía del otro. No es caracterizada por una salvaje pasión y una constante excitación, aunque esos sentimientos pueden ser experimentados de tiempo en tiempo.
¿Entiendes esto? Algunas personas tienen que sentir esos sentimientos salvajes, o para ellas no es una relación. La diferencia principal entre un amor apasionado y un amor entre compañeros, es que el anterior florece en la privacidad, la frustración, un alto nivel de excitación y la abstinencia. ¡Todo esto suena más negativo que positivo! Por el otro lado, el amor entre compañeros florece en el contacto y requiere tiempo para desarrollarse y madurar.
Más allá de ser un amigo
Ya que la amistad es tan importante, explorémosla más. Lou y Colleen Evans describen la calidad de la amistad necesaria en un matrimonio:
Un amigo es alguien con el que puedo hablar de mis ideas y filosofías, con quien puedo crecer intelectualmente.
Mi amigo es alguien que oye mi grito de dolor, que siente mi lucha, que está a mi lado en todos mis momentos negativos tanto como los positivos. Cuando estoy afligido, mi amigo no solo está a mi lado, sino que también está aparte, me mira con algo de objetividad. Mi amigo no siempre dice que estoy bien, porque a veces no lo estoy.
Si preguntases a otros qué es un amigo íntimo, probablemente escucharías estas respuestas:
Un amigo te conoce por dentro y por fuera, y aún te quiere. Un amigo te comprende y te aprecia, aún cuando tengas diferentes puntos de vista. Un amigo es fiel y leal, y puedes confiar en él claramente. Lo que conversas con un amigo es algo profundo, no meras opiniones u observaciones. En la amistad, te arriesgas a ser herido, porque te haces vulnerable.
Es difícil imaginarse un matrimonio para toda la vida en donde falten estos ingredientes. Lamentablemente, ellos existen en algunos matrimonios por un breve lapso, pero en otros no.
La amistad como lealtad
Una amistad profunda refleja lealtad. Lealtad significa que la persona está unida a ti, ¡pese a todo! Cuando eres leal, se te puede confiar información delicada. Tu amigo sabe que será guardada como algo sagrado. Cuando la confianza es traicionada, es un golpe mortal para una amistad.
Intimar en profundidad
La segunda cualidad de una verdadera amistad es intimar en profundidad. Esto no se desarrolla de la noche a la mañana. Intimar profundamente significa un ansia de escuchar tanto como de hablar, aceptar los hechos más que ser un juez.
La atención requerida en este tipo de amistad ¡es aquella que le impide pensar en lo que va a decir cuando la otra persona termine de hablar!
La diversión de la amistad
Un amigo es alguien con el que es divertido estar; los amigos se gozan mutuamente. Se ríen, hacen chistes, bromean Y tienen intereses mutuos.
Una amistad es estimulante, cada uno provoca que el otro crezca emocional, mental y espiritualmente. Ambos son desafiados a nuevas maneras de pensar y de crecer. "Hierro con hierro se aguza; y así el hombre aguza el rostro de su amigo" (Proverbios 27:17). Cada uno estimula al otro a hacer lo mejor que puede.
La amistad también está hecha de autosacrificio. Algunas personas expresan más fácilmente la amistad con acciones, más que con palabras. En una amistad, trabajas en el área más débil de la expresión y corres el riesgo de hacer lo que te es más difícil. No solamente crece la amistad, sino que también crece tu.
La amistad como un estímulo
Una amistad se caracteriza por un estímulo mutuo. Te eleva más que tirarte. Cuando estimulas a las personas, las inspiras a continuar por el camino trazado. Tu das aliento y confianza.
Alentar es aceptar a que otros posean valor y dignidad. Le da validez a lo que están haciendo. Les hace saber: "puedes contar conmigo"
Encuentras algo valioso para darle su reconocimiento cuando todos los demás lo han despreciado.
Como cristianos no tenemos en realidad una oportunidad de elegir si alentamos a otros o no. No es nuestra la decisión. Las Escrituras dicen que otros se darán cuenta de que somos cristianos por el amor que nos demostramos mutuamente. Y una de las maneras de reflejar ese amor es ser alguien que aliente a otros. El estímulo nos sirve igual que los pilares de concreto de una estructura de apoyo.
En una amistad cristiana hay un elemento adicional, el ser desafiado espiritualmente. Eres capaz de discutir temas espirituales, orar mutuamente por el otro y crecer con la ayuda de tu compañero.
Cuando se descuida la amistad las parejas que están en el nivel de los besos y las caricias generalmente no hablan mucho, por lo menos no en profundidad. Descuidan la exploración de sus personalidades a favor de la exploración de las sensaciones físicas. Mientras se produce un escalamiento del aspecto físico, la relación se estanca. Dedican más y más atención y energía para estar juntos solos y satisfacer sus apetitos físicos. Cada vez dedican menos tiempo a la parte social con otras personas o entre ellos mismos. La cita se transforma en un tiempo de alcanzar la meta, conseguir el verdadero programa del día para la noche, la estimulación física y el despertar de la excitación.
Al poco tiempo se produce una pequeña pérdida en la relación junto a la implicación física. El sentirse en intimidad depende del contacto físico, y dejarlo es como dejar la relación.
CÓMO DAR A CONOCER A JESÚS
PARA COMENZAR
En esta actividad, podemos trabajar una situación de intercambio de roles dentro del grupo. Quizá deberíamos conseguir cierta información de antemano para usar con el grupo. Busquemos algunos datos sobre otras religiones y creencias.
Luego presentemos esta situación: el líder asume el papel de un estudiante extranjero de intercambio de la India, que ha crecido dentro de la religión hindú. Pero ahora vive con una familia latinoamericana que va a la iglesia y adora a Dios.
Él ha aprendido en su casa que los cristianos creen en el cielo y no en la reencarnación. Está confundido y se siente un poco amenazado por estas creencias. Quiere saber más, pero no está seguro acerca de qué preguntar.
Dividamos a los jóvenes en grupos para que, a través de una tormenta de ideas, definan cómo presentar el evangelio a una persona así. ¿Qué le dirán?
¿Cómo defenderán sus propias creencias? Hagamos que escriban sus puntos importantes. Luego juntemos los grupos y comencemos la dramatización con el líder confrontando a uno de los grupos al que ha visto leyendo la Biblia.
Pidamos a los jóvenes que le expliquen sus creencias al supuesto estudiante, quien cuestionará a los jóvenes y los llevará a pensar acerca de su fe y a buscar maneras de defender lo que creen.
Luego, sometámoslos a un interrogatorio. Finalmente, animémoslos.
Expliquemos que no resulta fácil exponer nuestra fe, que es algo que no se puede ver. Tratemos de darles algunas sugerencias que puedan tener en cuenta al testificar a otros. Luego, abramos un debate acerca de cómo testificar.
EL DEBATE, PREGUNTA POR PREGUNTA
1. Muchos en el grupo dirán que la frase es verdadera, que sus amigos no están interesados en escuchar acerca de Cristo. Pidámosles que expliquen sus respuestas.
2. Tratemos de lograr que el grupo llegue a un consenso acerca de las dos principales razones. ¿De qué forma podemos superar cada uno de estos obstáculos? ¿Alguna de estas razones es legítima? ¿Por qué o por qué no?
3. Pidámosles a los jóvenes que expongan sus respuestas y las razones por las que han respondido de esa manera. ¿Qué ventajas y desventajas presenta cada una? ¿Hay otras formas no contempladas aquí? ¿Alguno ha usado alguna de esas formas para alcanzar a otros? ¿Por qué algunos métodos resultan más eficaces que otros?
4. Analicemos cada una de las aseveraciones. Señalemos que: (1) un verdadero cristiano desea contarle a los demás acerca de Cristo; (2) representamos a Cristo a través de nuestra forma de vivir; (3) no es necesario conocer ampliamente la Biblia para poder testificar de Cristo; (4) pensar que podemos ofender a otros por hablar de Cristo es simplemente echarnos atrás; y (5) no deberíamos preocuparnos por lo que la gente piense de nosotros cuando testificamos de Cristo.
5. Mientras hablamos acerca de estos versículos, consideremos los diferentes métodos que Cristo usó para hablar acerca de sí mismo y descubramos de qué manera podemos usar esos mismos métodos para hablar de Cristo hoy (la amistad y la ayuda a otros, por ejemplo).
EL CIERRE
No queremos que los jóvenes se sientan culpables a causa de esta sesión.
Cuando perciben que su autoestima está en juego, los jóvenes se vuelven reacios a hacer o decir cosas que puedan avergonzarlos o causar que otros los rechacen. Seamos cuidadosos para que no parezca que el testificar es una carga que llevamos por ser cristianos. Enfaticemos que el ser cristianos es un regalo que cada uno puede brindar a otro. ¿Cómo nos sentimos al saber que un amigo podría pasar la eternidad en el cielo con nosotros? ¿Ese amigo lo sabe? Motivemos una tormenta de ideas para descubrir maneras creativas en las que podemos ser testigos de Cristo sin resultar amenazantes. No necesitamos ser expertos en la Biblia para hablar de Cristo a otros. Todos podemos testificar ampliamente en forma no verbal, por medio de nuestras acciones, y también a través de lo que les decimos a los demás.
Testificar de Cristo es un privilegio, y un mandato. Implica una responsabilidad que Dios nos ha dado. Y constituye una forma de mostrarles a otros que son amados y que pueden amar a los demás.
UN POCO MÁS
Los misioneros están esparciendo el evangelio por todo el mundo y necesitan oración y apoyo. Animemos al grupo a apoyar a los misioneros, que testifican a muchos alrededor del mundo. Instémoslos a orar por los misioneros, a escribirles cartas y correos electrónicos, y a ofrendar.
Consideremos la posibilidad de conformar un grupo dedicado a levantar fondos para los misioneros dentro de nuestra iglesia en el que procuremos comprometer a toda la congregación también.
Realicemos una tormenta de ideas para encontrar un eslogan adecuado para nuestro grupo de jóvenes. Puede tratarse de un logotipo, una frase, o un lema que refleje de alguna manera su fe. Votemos para seleccionar el eslogan y un texto bíblico. Luego -si a los jóvenes les gusta la idea- diseñemos una camiseta impactante para el grupo de jóvenes. Pidámosles que cuando la usen, registren las reacciones o preguntas que les hagan en la escuela. Instémoslos a usarla como una forma de transmitir sus creencias a aquellos que les hagan preguntas.
Hablemos de tatuajes
Estudios arqueológicos y antropológicos revelan que el tatuaje nace con el hombre mismo. Se encontró un tatuaje en la espalda de la momia de un caminante que murió hace 5.300 años en los hielos alpinos; los egipcios practicaban el tatuaje desde el 2000 a.C. y también momias encontradas en Asia poseían grandes tatuajes.
El tatuaje consiste en la inserción de colorantes bajo la epidermis; se perfora la piel con instrumentos punzantes, y más recientemente con aguja eléctrica.
Entre los pueblos primitivos, tatuarse no tenía nada transgresivo, sino que incluso era signo de integración social, de distinción o de identificación personal. Nuestros ancestros lo usaron como camuflaje para la caza, y también existía la creencia de que los tatuajes protegían contra la mala suerte y las enfermedades. En estos últimos tiempos se usan como "adornos". Sea cual fuere su finalidad, el tatuaje siempre ha sido exclusivo de su portador y refleja sus necesidades personales.
Pueden verse tatuadas imágenes pavorosas, tanto en tribus arcaicas como en modernas tribus urbanas –pandillas– y todo con el fin de intimidar a sus enemigos. A principios de este siglo solo llevaban tatuajes la gente que viajaba mucho, y a esas personas se les consideraba como lo peor de lo peor, pues los tatuajes eran exclusivos de los criminales y marginales. Pero este concepto ha cambiado muchísimo con los tiempos modernos, a tal punto que se los reconoce como un adorno corporal que expresa un mensaje personal, y ha evolucionado con la moda misma; ha llegado a su ideal artístico y técnico.
Vemos en los estudios arqueológicos que los tatuajes eran practicados por diferentes culturas y razas; y aún exploradores del siglo XVIII (J. Cook) lo vieron en tribus de los mares del Sur, e introdujeron en Europa el término ta-tau, que en polinesio significa "marca sobre la piel".
Pero lo que hacen todos esos estudios antropológicos, es confirmar aquello que Dios nos dejó en su Palabra escrita que es la Biblia. En el Antiguo Testamento se cita que los pueblos vecinos a Israel eran pueblos paganos, que se hacían incisiones en su piel como señal de duelo y esa costumbre, a su vez, formaba parte de un rito funerario en honor de Baal, el dios cananeo de la fertilidad.
Dios le dejó a su pueblo mandato para no hacer esta práctica, con el fin de no contaminarse al participar en este rito pagano, Dios dice en su Palabra: "No haréis incisiones en vuestro cuerpo por un muerto, ni imprimiréis en vosotros señal alguna. Yo, Jehová" (Levítico 19:28), y este mandato está incluido en un capítulo que se llama "Leyes de santidad y de justicia". También se lo recuerda cuando le dice al pueblo de Israel que es pueblo santo escogido para Él y que son hijos suyos (ver Deuteronomio 14:1-2).
Vimos, en la corta revisión, que con el paso de los años lo que era muy malo en los tatuajes ha querido cambiar, y de hecho en la actualidad hasta se exalta y se lo acepta como "un adorno personal".
Pudiera ser que la modernidad considere que la ley del Antiguo Testamento no está vigente, que ya no se ajusta a esta época; para esto veamos lo que dice Dios en el Nuevo Pacto que hizo con su pueblo por medio de la obra redentora de Jesucristo en la cruz: "Por tanto hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro verdadero culto. No os conforméis a este mundo [tiempo presente]..." (Romanos1 2:1-2).
Es claro que Dios le habla a su pueblo en estas dos citas, y lo hace porque la primera y principal consecuencia de tal costumbre es que el que la practica se aparta de Él; pero el ser humano desde su creación está apartado de Dios por el pecado, de modo que es bueno hacerle saber a quien piense hacerse un tatuaje que, además de continuar apartado de Dios, puede tener consecuencias graves: va a causarle dolor; va a mutilar su cuerpo de manera tal que quedará marcado para toda la vida; puede presentar una reacción alérgica grave a la tinta, que puede causarle hasta la muerte; puede contagiarse con una infección dérmica que le desmejorará su salud; puede contagiarse con el SIDA; puede hacer una cicatriz queloidea, la cual deformará grandemente en lugar de "adornar" a la persona; y si por algún motivo no le agradara más el tatuaje, tendrá que vivir con eso, sometido a un tipo de ropa que le cubra su marca; y si desea y tiene cómo quitárselo, solo hay un método –con rayo láser– el que es muy costoso y no garantiza eliminarlo en un cien por cien –mientras más grande el tatuaje, menor probabilidad–.
Es bueno recordar también que Dios puede lavar y borrar en forma definitiva todos los pecados, santificando y justificando a esa persona ante Él. Esto lo hace en el nombre de Jesús y por el poder de su Espíritu Santo: "Y esto erais algunos de vosotros, pero ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios" (1 Corintios 6:11).